viernes, 30 de mayo de 2014

La caída de los gastos de representación

En épocas de recesión o crisis como la que estamos viviendo desde hace años, hay partidas en toda empresa que se contraen más rápidamente que otras. Sin ir más lejos, comparemos la cesta de Navidad que recibimos hoy con la que nos daban en la empresa (en el caso de seguir en la misma especialmente) hace diez años. Seguramente el volumen, precio o calidad ha descendido, y es que de no ser porque es parte de una tradición muy arraigada, la mayoría de empresas dejarían de ofrecerla. Es más, algunas ya lo han hecho…
Al detenerse en la partida de gastos de representación nos damos cuenta de que ocurre una situación similar, y es que cada vez son seleccionados con más cuidado aquellas empresas, clientes y proveedores a los que se les dedica una cantidad monetaria en concepto de gastos de representación.
Brevemente, para situar a algunos de los lectores, los gastos de representación son aquellos derivados básicamente de regalos a personas o equipos de otras empresas ajenas a la propia con la que se establece algún tipo de relación comercial y que tendrán un retorno o beneficio futuro. Los más habituales podrían ser el invitar a unas entradas para un partido de fútbol, una estancia en un hotel, un bono para pasar un fin de semana de relax…
La clave del párrafo anterior se desprende de su carácter futuro. Y es que en estos últimos años, las empresas en general han dejado de pensar en acciones de futuro para tomar medidas que afecten a su presente, pues sin asentar el día a día difícilmente podrán llegar a un futuro demasiado lejano. Es una situación crítica para muchas, en las que de hecho se pierde el carácter estratégico de muchas de sus acciones, por lo que pensar en presente también puede estar hipotecando el futuro.
Nadie mejor que los directivos y responsables de cada empresa para decidir sobre sus líneas maestras y sobre este complicado ejercicio o balance entre presente y futuro. Es por ello, que la caída en los gastos de representación de las empresas ha sido notable, y que las relaciones comerciales futuras buscan cada vez más un carácter presente que verdaderamente aporte valor a la empresa desde un primer momento.
¿Cómo se ha vivido este proceso en tu empresa? ¿Qué experiencias tienes? Esperamos tu participación.


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